La química en la relación. San Martín Vampire vuelve a Córdoba
SMV se presentará el sábado 19 de septiembre desde las 21 horas en Pétalos de Sol , ubicado en Bvd San Juan y Cañada. Y antes de su nueva visita a la ciudad conversamos con el sensacional Sergio Pángaro sobre el momento y la propuesta actual de la banda.

Pienso en San Martín Vampire y pienso en el revuelo que causó una banda que volvía, que había marcado cierto hito, cierto mito, esto de estar asociado a la vuelta ¿cuánto es una posibilidad para la banda y cuánto es un peso?
SP: Sí, yo creo que estas cosas, muy bien las señalas, no sé si en todo se pueden encontrar dos ángulos, pero vos lo sintetizaste bien y sí: yo creo que si no fuera que nos divierte tanto la música, si no percibiéramos la química que nos hizo volver en el momento de la pandemia y lo que hizo que hubiera mucha reflexión en proyectos. A todos creo que nos pasó porque no sabíamos cómo íbamos a salir de ahí, si había futuro. Así que esta cosa del peso es verdad; si lo ponés a pensar decís: «Che, estuvo bueno, la gente habla bien, a ver si lo arruinamos con algo«, pero es verdad que en este caso nosotros tuvimos suerte porque las cosas eran más importantes que nuestras expectativas. El tiempo que se terminaba para el mundo, el vínculo que no estaba resuelto entre los tres, también tiene que ver no solo con lo estético en San Martín Vampire —que creo que es uno de los valores que se traduce en música—, sino sobre todo con la química en la relación y la admiración que los tres nos tenemos. Eso hace que el resultado sea distintivo más que distinto, y que nos permita vincularnos a producir desde otro lugar que las expectativas de la industria e incluso desde las expectativas del público. Y yo creo que el tipo de público que nosotros anhelamos valora justamente eso: que no especulemos, sino que seamos honestos con lo que el corazón de un trío le dicta. Así que creo que encontré mi manera de explicar por qué nos atrevimos a volver.
Y de aquel debut y despedida están ahora en llegamos, estamos y seguimos haciendo música nueva, ¿Con qué se encuentran? ¿a quién le están hablando y qué crees en general que le están diciendo?
Yo creo que en mi caso a quien le hablo es a la música: al género, a los géneros, al tiempo, a nuestras referencias, a la música que nos gusta escuchar, pero sobre todo a la música que nos gusta hacer. Eso es como el lado B o parte del mismo relato de vincularnos desde qué se nos ocurre hacer más que qué es lo que hay que hacer. En este caso, el público que se acerca es sorprendente porque cubre todas las expectativas etarias: hay desde niños, preadolescentes, adolescentes y gente de mi edad. Yo no digo que cubre todas las demandas del consumo cultural, porque ¿qué sería un Aleph de Borges? ¿Si una música puede encerrar todas las músicas, sería soportable? Es una pregunta que dejo. Por eso nuestra propuesta, por muy versátil y polémica que quiera ser, tiene que tener sus límites por coherencia. Con el público que viene estoy agradecidísimo por la manera en que bailan y cómo responden en momentos expresivos e intimistas. SMV logra muchos climas antagónicos juntos: momentos dance furiosos de los 90, pasajes climáticos con un house de fondo, o superposiciones como en los temas «Elegante» y «Composé», que combinan música nostálgica, house, trance y modulaciones armónicas al estilo de las grandes big bands de los 60. Y al ser enganchados por Jim en escena, se genera una tercera propuesta sonora. Nos entretiene lo posmoderno: cómo las películas muestran cada vez más ideas breves vinculándose de manera insólita. Vimos tanto y el tiempo se acelera tanto que jugamos con la idea de que una canción no soporta más de 10 segundos. También hay hooks y grooves que atrapan en un trance, pero en las composiciones o letras hacemos saltos inmediatos de una imagen o modo armónico a otro. Todas esas sorpresas ilustran nuestro ánimo al armar un show en vivo como un arco narrativo que se verifica en directo.

Excelente plantearlo como un arco narrativo. Pensaba recién en Jim, que la mencionaste, que ella trae el valor del pulso que tiene el DJ para leer la pista, ver qué pega y qué aburre. En el frente, Fabio y vos traen el oficio, el escenario, la noche y los kilómetros arriba. ¿Cómo convive la parte orgánica y cuánto permitís que juegue con eso como compositor?
Todo, porque son ámbitos que no se tocan. Si tenemos programada una canción y ella ve que el público quedó montado en otra, usa sus recursos de DJ para generar un clima que acerque a lo que viene después. Ella tiene mucho oficio en cabinas de DJ, así que nos encontramos en libertad total. Ella me tira un pie y sé que ahí entra la composición conviviendo con las texturas del Rey (Fabio), que por momentos son riffs concretos y en otros paisajes sonoros de improvisación. El Rey tiene la sangre de los 70; como fan de Los Brujos me sorprende la cultura que saca con su estilo setentista de guitarras. Son como tres nubes que se superponen y se turnan.
Me quedé pensando en la fragmentación de la atención y qué pasa con la música de ustedes en el algoritmo, en Spotify, en la industria donde no está el vivo. ¿Qué espacios ven de movilidad con el algoritmo y el management?
Es una deuda a explorar de nuestra parte. Históricamente me crié en una época con campos muy divididos entre la industria y lo artístico, pero con el tiempo se naturalizó que no hay compartimentos estancos. Con las redes sociales y plataformas el giro a partir de los 2000 fue total; antes hablabas con el agente de prensa y ahora subís videos. Aunque me considero un neófito en esto, es necesario ocuparse. Nos acercamos a Beathey, jóvenes con un ímpetu y gestión que nos acercan a tocar en Córdoba, lo cual sin ellos sería difícil.
Vinieron al 990, a un centro cultural y ahora vienen a Pétalos, un recinto con impronta de la noche rockera. ¿Traen un show particular para esta ocasión?
Pétalos es una leyenda. Así como Jim lee la pista, nosotros también la leemos; nuestras composiciones son flexibles y se pueden interpretar de una forma o a lo punk. En sus paredes se vibra el rock, y San Martín Vampire es, entre otras cosas, una banda rockera.
Mas info de la banda en https://www.instagram.com/sanmartinvampire
Entrevista por Alejandro Wierna
La particularidad de este show es la incorporación de la DJ Jim López como tercera pata del trío. Y también nos compartió sus palabras:
JL: «Fui testigo del público original, los fans de hace 25 años quienes están muy contentos con esta vuelta y yo me lo tomo con mucha responsabilidad al entender lo que significa la vuelta de una banda de culto que marcó una época, sigue sonando y pide tanto lo clásico como lo nuevo. Me lo pregunté mucho antes de ingresar porque no toco instrumentos ni canto. Soy DJ desde hace 15 años y lo mío es mixear temas ya compuestos. Fue una búsqueda donde me frené a pensar qué sé hacer, y probamos hacer una especie de set donde se unen todos los temas sin cortes entre canción y canción. En los shows actuales se genera toda una historia con principio, desenlace y fin, donde remixeo los sonidos en vivo según el estado de ánimo y el público. Se generó algo distinto que sumó, aclarando que no estoy reemplazando a Rudy (Martinez), de hecho en el último show estuvimos los cuatro juntos en escena.
En los ensayos acordamos una lista de temas y les voy contando a Sergio y a Fabio mi idea, ya que al deformar los temas ellos podrían perderse sobre cuándo entra la voz o la guitarra. Luego, en vivo, según si el público está muy arriba, tomo decisiones sobre qué efectos usar para virar hacia un sonido más oscuro o libre, dándole a la pista lo que necesita. Va a sonar mucho del primer disco en un formato bien rocker y darky».
San Martín Vampire llega a Pétalos de Sol, y repasará su trayectoria artística en una noche única, con producción de Sued Producciones
